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Cuando la Masonería comenzó aquí, en Torrevieja, hacia 1992, la primera logia fue la Old Tower, seguida dos años después por la Logia Caledonia y más tarde por la Logia Las Salinas.
Al principio éramos como nómadas, yendo de acá para allá con nuestro mobiliario plegable, y teníamos que emplear cualquier restaurante con un salón lo suficientemente amplio para nuestras tenidas y el ágape posterior. Esto resultó ser bastante insatisfactorio, de forma que decidimos alquilar una amplia sala en un restaurante llamado Los Arcos, donde todas las logias se establecieron.
De todas formas, no pasó mucho tiempo hasta que nos dimos cuenta de que la cantidad que estábamos pagando como alquiler serviría para amortizar una hipoteca. Tras varias reuniones entre las logias, se formó un comité de unos seis hermanos para buscar información acerca de posibles inmuebles, lo que se llevó a cabo durante varios meses. En un momento dado, un joven hermano que trabajaba en el sector inmobiliario llamó nuestra atención acerca de un edificio en particular que podría interesarnos. ¡Vaya lío de historia!
Tiempo atrás el inmueble había sido un Night Club (un local de mala reputación), que el propietario había incendiado para cobrar el seguro. Afortunadamente la policía fue más lista que él, y fue enviado a prisión. De esta forma, el banco ejecutó la hipoteca y nos vendió el local a nosotros.
El local está construido en una cuesta, lo que significa que se entra desde la calle al piso superior, que quedó intacto, mientras que el piso inferior fue severamente dañado por el fuego.
Tras unos seis meses de duro trabajo, el piso de arriba estaba en condiciones de ser usado para nuestras reuniones. Ahora tocaba la tarea, mucho más costosa, de convertir el piso de abajo en un Templo permanente, lo que fue una labor mucho más ardua, que nos ha llevado cuatro años.
 Lo hicimos casi todo nosotros mismos, contratando albañiles únicamente cuando era imprescindible. Desde luego, cuando el dinero escaseaba tuvimos que parar.
Nuestros fondos provenían principalmente de la venta de participaciones en la Sociedad Compás, al precio de 120 euros cada una.
La sociedad posee el templo, y los propietarios de las participaciones poseen la sociedad.
La otra fuente de ingresos consistía en varios Dining Clubs que organizaban cenas, y que fueron formados por las logias con el fin de obtener fondos para la consagración y para otros artículos que una logia necesita.
Estos Clubs siguieron funcionando una vez que las logias ya no necesitaban de su apoyo. Se habían convertido en unas ocasiones verdaderamente agradables de reunirse mensualmente con un grupo de personas de inquietudes similares y con los amigos, con el fin de charlar, disfrutar de una buena comida, de la música y del baile.
 Con el dinero acumulado en estas veladas se constituyen participaciones, lo que ha sido de gran ayuda para el trabajo de construcción y acondicionamiento del Templo.
Uno de los hermanos vendió una casa en el Reino Unido y donó dinero para tres pedestales y sillas. Hubo otras donaciones (algunas bastante cuantiosas) para otros objetos.
Felizmente, ahora podemos decir, que tenemos un Templo completo, totalmente amueblado, con aire acondicionado y calefacción, así como un órgano. El Templo también tiene un lazo de inducción para aquellos que empleen audífono.
Y lo que es más importante: hemos instalado un ascensor para permitir a los discapacitados físicos acceder al Templo sin tener que bajar la escalera de caracol. Todo esto es debido a un grupo de hermanos relativamente reducido, con los que tenemos una deuda de gratitud.
Quedan pocas tareas que llevar a cabo, siendo la mayor de ellas colocar un tejado a dos aguas, en lugar del actual, a una sola agua.
Seguiremos esperando ayuda de los Dining Clubs, así como de los miembros a título particular; y todavía quedan participaciones para aquellos que deseen adquirirlas.
 
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